Cuando las personas se enteran que soy Gamer suelen tener diferentes reacciones, algunas de las más comunes son:
1. Órale, qué padre (traducción: me vale madres).
2. ¿Apoco? (traducción: seguro eres un freak).
3. ¡Que chido! (traducción: ¡que chido! - yo también soy gamer)
Pocas personas son aquellas que entienden, valoran o les importa comprender lo que significa ser videojugador (tampoco es que me importe que lo hagan) pero el día de hoy quiero tratar de transmitirles cómo es la vida de un gamer, a partir de qué se forma y qué importancia tienen los videojuegos en su vida.
El primer encuentro.
Todo jugador tiene un primer acercamiento que marca su futuro, incluso, me atrevería a decir que esa experiencia puede ser determinante para encausar el posible gusto (o no) hacia los videojuegos.
En mi caso la primer consola que tuve fue una Atari 7800 que venía acompañada de Pole Position, combinación que te dejaba dolor de manos y ampollas apenas se te ocurriera jugar más de una hora de corrido.
Más allá de que las carreras no son lo mío y que Pole Position era un juego básico corriendo a 4 bits, la experiencia de poder controlar lo que pasaba en la pantalla fue algo que definitivamente atrapó mis sentidos, sentimiento que sin lugar a dudas se repitió una y otra vez en el futuro a medida que descubría nuevos juegos, retos y mundos que sacudían completamente mi mundo.
Experiencias que revolucionan los sentidos.
Piensen en los grandes momentos que han experimentado a lo largo de su vida: su primer beso, un viaje entre amigos, casarse, el nacimiento de un hijo, una graduación, etc. Cada una de esas situaciones resultan tan valiosas porque nos hacen vibrar; es el cúmulo de personas, sensaciones, sentimientos, retos o satisfacciones lo que estimula nuestros sentidos y da sentido a nuestra vida.
Eso mismo pasa con los gamers y los videojuegos, para nosotros existen juegos capaces de hacernos vivir emociones igual (o incluso) más intensas que las de la vida diaria. Ojo, con esto no quiero decir que los juegos sustituyan la vida pero el hecho es que las emociones que grandes videojuegos transmiten, radica en su capacidad para hacernos vivir cosas que ni si quiera imaginábamos que pudieran realizarse en pantalla.
Además, dentro de la vida gamer también existen grandes momentos dorados, como cuando yo pasaba los veranos y navidades al lado de mis primos. Al final, de eso se trata también jugar, de compartir experiencias y hacer partícipes a los demás de nuestros gustos y descubrimientos.
Retos que icentivan el pensamiento.
Y para aquellos (nunca faltan) que piensan que jugar videojuegos es cosa de "chavitos", y un pasatiempo fácil para matar el tiempo, quisiera retarlos a que terminen un solo nivel de MGS o ZELDA. Si bien hoy en día los juegos se han "simplificado" en algunas cuestiones (como el lenguaje), cada vez podemos ver más ejemplos de productos traducidos al español ya sea en subtítulos o en lenguaje completo (Halo). La mayoría mantiene la esencia de su complejidad, dinámica, música e inspiración, llevando al jugador a encontrarse constantemente con nuevos retos.
Caso aparte eran mis tiempos (ya sé que voy a sonar ruco) donde enfrentarse al inglés (cuando apenas me encontraba estudiándolo en primaria) fue un verdadero reto que me hacía ponerme a buscar en el diccionario el significado de lo que veía en pantalla.
O qué tal clavarse en una investigación (cuando además el internet tampoco estaba tan avanzado) para descubrir la maldita clave para ingresar a "x" sitio (como el puzzle del piano en silent hill, ¡LO ODIÉ DURANTE MESES!).
Evolucionar con uno mismo.
Una de las cosas que más he disfrutado durante mi vida gamer ha sido crecer, madurar e identificar que mis gustos (y tiempo para jugar) se han modificado con el tiempo. Desde luego en mi adolescencia tuve una etapa "hardcore gamer" en la que "devoraba" cualquier título que me ponían enfrente logrando incluso una colección en PS2 con más de 200 títulos (no exagero).
Hoy en día me he convertido en un "casual gamer" que disfruta echarse una reta de fútbol y de vez en cuando se da el tiempo para terminar juegos completos que valgan la pena. Creo que de eso se trata madurar, de entender el tiempo en el que vives, disfrutarlo al máximo y aprovechar las oportunidades que tienes para divertirte con un buen juego.
Al final, jugar videojuegos es una elección, un camino que muchos decidimos transitar y con el cual nuestro crecimiento fue plenamente satisfactorio. Más allá de los tabúes sobre si son buenos o malos, puedo decirles que personalmente no cambiaría todas las experiencias que he vivido a lo largo de 30 años de gamer. sin duda, jugar es algo que espero hacer durante el resto de mis días.
El top.
Y para cerrar este artículo les dejo un top de los juegos que más han marcado mi historia, nos leemos pronto:
- El que redefinió el concepto del 3D, la historia de lo que vendría después, los sentimientos, el control y la cinematografía en un videojuego:
- El que logró atemorizarme por primera vez al grado de tener pesadillas:
- El que borró todos los conceptos y "lineamientos" que supuestamente se debían seguir en un videojuego:
- El que ganó a pulso el título a mejor videojuego del año en 1997
- El que demostró que se puede sentir poder y control absoluto en un solo personaje:
- El que épicamente demostró que una gran historia y gameplay es todo lo que se necesita:
- El que hizo latir mi corazón de nuevo y marcará la pauta de cómo deben hacerse las cosas durante los próximos años:








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